Artículos y reportajes especiales
Escuchar
Pause
Play
Stop

William Heberden: un legado histórico para la reumatología

Por : Antonio Iglesias
Historiador/investigador. Profesor titular de Medicina. Universidad Nacional. Bogotá, Colombia


Estefanía Fajardo
Periodista científica de Global Rheumatology by PANLAR.


Carlo V Caballero Uribe MD
Editor en Jefe Global Rheumatology by PANLAR



21 Enero, 2021

https://doi.org/10.46856/grp.26.e059

"Las entrevistas con la historia son piezas biográficas de personajes que se han constituido como la columna vertebral de la especialidad que conocemos como Reumatología. Están basadas en textos escritos por el Dr. Antonio Iglesias, preparados por nuestra periodista Estefanía Fajardo de la Espriella en forma de entrevistas ficticias que nos puedan brindar una visión contemporánea de las personas y aportes y son editados por el Dr. Carlo Vinicio Caballero. En una nueva Entrevista con la historia aterrizamos en el siglo XVIII y los aportes de Heberden que a hoy siguen siendo piezas indispensables en el estudio de la Medicina y en especial de la Reumatología. "

Vistas 248Vistas

A principios del siglo XVIII, Herman Boerhave, médico neerlandés, utilizó sus 10 camas en el hospital de Leiden para enseñar. Allí acudían estudiantes de toda Europa, Gran Bretaña y las colonias americanas para recibir sus enseñanzas al pie de los enfermos. 

Fue con ello que se dio inicio a la práctica clínica. Además de la escuela de Leiden; Edimburgo y París, eran las más importantes del mundo occidental, seguidas de Oxford y Cambridge. De la época sobresalen Monroprimus, Monrosecundus, Thomas Pervical, James Gregory. 

Pocos médicos del siglo XVIII sobresalieron de la escuela de Oxford y Cambridge. Pero en la segunda mitad del siglo que destacó William Heberden, graduado en Cambridge; cuyos estudiantes tenían una formación médica clásica, nacionalista y con mentalidad de “sillón”, ya que estaban rezagados con los pocos progresos de la medicina de la época, como eran la fisiología, patología, semiología, higiene y terapéutica.

Es precisamente de William Heberden de quien hablaremos en esta ocasión. Ya lo hicimos con Thomas Sydenham en el siglo XVII y ahora avanzamos hasta el XVIII a descubrir más de los comienzos de la reumatología. 

 

Foto 1 William Heberden . Mezzotint by J Ward Sir W. BeecheyFoto 1 William Heberden . Mezzotint by J Ward Sir W. Beechey

¿Cómo se presentaría William Heberden?

Nací en Londres, en 1710. Mis primeros estudios fueron en la Escuela de Gramática de la parroquia de St Saviour, en Southwark, una institución de la Reina Elizabeth que impartía educación gratuita. Asistí al colegio St John, en Cambridge (1724), allí obtuve una maestría en artes y a los 29 años el título de doctor en Medicina (1739). 

Mi estancia en Cambridge fue por 10 años y allí estuve practicando, aprendiendo y enseñando Medicina. Durante ese tiempo fui responsable del curso anual  en materia médica y terapéutica. Después de ejercer allí, regresé a Londres en donde me convertí en miembro del Colegio Real de Médicos, en 1746; y luego, en 1749, me ofrecieron la prestigiosa conferencia Goulstoniana así como ser el orador Haverniano, en 1750. Además, en 1763 fui uno de los fundadores de Medical Transaction of the Royal College, el foro donde se reunían sus miembros e informaban sus observaciones en forma de presentación de casos clínicos. 

Me gustaban los clásicos y era conocido porque durante los cursos citaba con frecuencia a estos autores en latín para ilustrar los comentarios. ( Figura 1)

En el prefacio de 1782 a los Comentarios sobre la historia y la cura de las enfermedades, escribí en latín “Plutarco dice que la vida de una virgen vestal se dividió en tres partes; en la primera de las cuales ella aprendió los deberes de su profesión, en el segundo los ejerció y en el tercero los enseñó a los demás” y agregué: “Este no es un mal modelo para la vida de un médico: y como ya he pasado por las dos primeras, estoy dispuesto a emplear el resto de mis días en la enseñanza" (1) 

Dicen que una de sus principales virtudes era la disciplina…

Sin duda, sí. Tomaba nota de mis pacientes y organizaba sus historias en inglés o latín. A partir de esto, en 1766, le propuse al Colegio Médico publicar periódicamente los aportes de cada uno de sus miembros bajo el título de Actas Médicas, de esta manera se publicaron tres volúmenes. 

¿Cómo fue el proceso de descripción de los nódulos?

Sé que ahora soy conocido por la descripción de las inflamaciones nodulares en la osteoartritis, los “nódulos de Heberden” de los cuales se habla a diario, especialmente por médicos reumatólogos. 

La descripción clásica la realicé con la denominación en latín digitorum nodi, ( Figura 2 y 3 )  que los detalla cómo “nódulos duros en la articulación interfalángicas distales que no tienen relación con la gota y persisten a lo largo de la vida de los pacientes.  Los definía como nódulos duros, de aproximadamente el tamaño de un guisante, que se pueden ver con frecuencia encima de los dedos, especialmente a poca distancia del final y cerca de la articulación. Ellos no tienen relación con la gota, pueden ser vistos en personas que nunca la han padecido; y persisten a lo largo de la vida, siendo apenas alguna vez acompañados de dolor, o dispuestos a convertirse en llagas, son bastante antiestéticos, que inconvenientes, aunque deben ser algún pequeño obstáculo para el libre uso de los dedos".

Fotos 2 y 3 Descripción y foto  en latín de los nódulos de Heberden 

Pero ahí no paró todo… Sus observaciones llegaron a la cardiología también

Sí. Describí la angina de pecho. Fue inicialmente en el Acta Médica de Londres, donde hablé de una enfermedad bajo el nombre de angina pectoris, comunicación que suscitó mucha excitación y eso atrajo la atención de los médicos.  Poco después publiqué más observaciones sobre este tema, con la historia de un caso y los hallazgos en la disección (autopsia).

Con sus observaciones y todo lo que escribió, ¿cree que logró cosas que marcaron hito en la Medicina?

El libro de comentarios “Comentaries on the history and core of diseases”, fue editado por mi hijo William (William Heberden, el joven), y es uno de los libros clásicos de la medicina más leídos en el mundo. Allí se describen los digitorum nodi; que, como dije, hoy se conocen con mi nombre.

Pero creo que no solo se me debe recordar por los nódulos, también describí diferencias con la gota, de la cual describí algunas características.  "Debe conocerse que hay casos en los que los criterios de ambos están tan mezclados juntos, que no es fácil determinar si los dolores son ​​gota o reumatismo”. 

Hice una descripción de lo que hoy se llama vasculitis por hipersensibilidad. "A algunos niños, sin ninguna alteración de su salud en ese momento, ni antes, ni después, les han salido manchas púrpuras por todas partes, exactamente iguales a las que se ven en las fiebres púrpuras. En algunos lugares no eran más anchas que una semilla, en otros eran tan anchos como la palma de la mano, a los pocos días desaparecieron sin ayuda de ningún medicamento. Fue notable, que en uno de estos la más mínima presión fue suficiente para extravasar la sangre, y hacer que la parte pareciera como suele ocurrir por un hematoma. A veces tenía dolores de barriga con vómitos, y en ese momento se percibían algunas vetas de sangre en sus heces, y la orina estaba teñida de sangre. Cuando el dolor atacaba su pierna, no podía caminar" (2). Además, escribí algo sobre los lumbagos, reumatismos no definidos (¿fibromialgia?) y descripciones convincentes de la artritis tuberculosa en la cadera y el reumatismo agudo (fiebre reumática). 

Fui un fiel seguidor de los conceptos hipocráticos, por ello escribía y todas mis observaciones las compilé en comentarios de la historia y cura de las enfermedades; escritos en latín y que tradujo mi hijo al inglés. 

Pero sus investigaciones iban más allá…

En 1767 describí la ceguera nocturna y los aspectos clínicos de la varicela, además empezó mi lucha contra la farmacopea de los remedios mágicos, y se vislumbraba el uso de algunos remedios populares como la solución de Fowler y los frutos  

Así de esta manera, la medicina inglesa del siglo XVIII recibió dos orientaciones conexas: el empirismo semiográfico y nosográfico de mi parte, que fue la herencia de Sydenham y la investigación anatomoclínica.

Tuve también mucho interés en la medicina preventiva. Eso lo podemos ver en “Remarks on the pump-water of London”, allí detallo los riesgos de la contaminación y recomiendo la filtración del agua previa a su consumo. Además, como dato curioso, existe una planta con mi nombre (Hebernia) (2).

¿Qué otras cosas hizo?

Logré diferenciar la viruela de la varicela; incursioné también en la medicina preventiva en la que existía la necesidad de filtrar el agua antes de consumirla.

Colaboré con Benjamín Franklin en la preparación de un panfleto aconsejando a los padres cómo vacunar a sus hijos contra la viruela en las colonias inglesas. Y en vista de la gran cultura para esa época, Samuel Johnson, me llamó “el último de los romanos” por lo que él denomina mi extraordinaria cultura.

Entendí la medicina desde un aspecto holístico, eso fue otro aspecto importante. Cuando sabía que algún síntoma no tenía un tratamiento definido, entonces buscaba que estuviera en un ambiente tranquilo, con aire fresco, baños y recomendaba, en ciertos momentos, un cambio de rutina. 

Mis distinciones y sociedades científicas:

Fellow of the Royal Society.

Croonian Lecture (1760).

Fellow of the Royal College of Physicians 1746.

Goulstonian Lecture (1749)

Harveian Oration en 1750.

¿Su mayor legado?

Se me considera tanto el padre de la observación clínica del siglo XVIII, como el fundador de la reumatología. Alguien mencionó: “Su distinguido saber, su dulzura de modales y su activa benevolencia, lo elevaron a una altura poco común en la estima pública".

En 1936 media  docena de médicos que trabajaban en la British Red Cross Clinic of Rheumatism decidieron fundar la Sociedad de Heberden para avanzar la reumatología, que después de 46 años fue absorbida con honores por la Sociedad Británica de Reumatología.

Heberden murió a los 91 años, su legado incluye los ingredientes esenciales de la medicina: el arte de la observación, las evaluaciones críticas de las observaciones y, lo que es más importante, la compasión por sus pacientes. 

De hecho, a William Heberden se le considera con justicia uno de los médicos más ilustres del siglo XVIII (3)

 

Referencias bibliográficas 

  1. Talha Khan Burki. William Heberden.The Lancet ( 2, 4, E20, April 2020). DOI: https://doi.org/10.1016/S2665-9913(20)30062-X
  2. Buchanan, W.W., Kean, W.F. William Heberden the elder (1710–1801): thecompleat physician and sometime rheumatologist. Clin Rheumatol 6, 251–263 (1987). https://doi.org/10.1007/BF02201032
  3. T. Y. Lian, K. K. T. Lim, The legacy of William Heberden the Elder (1710–1801), Rheumatology, Volume 43, Issue 5, May 2004, Pages 664–665, https://doi.org/10.1093/rheumatology/keg00

Lecturas recomendadas 

Figuras 

Foto 1 

William Heberden . Mezzotint by J Ward Sir W. Beechey: Disponible  via Wikimedia

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/4/43/William_Heberden._Mezzotint_by_J._Ward_after_Sir_W._Beechey._Wellcome_M0011691.jpg/1024px-William_Heberden._Mezzotint_by_J._Ward_after_Sir_W._Beechey._Wellcome_M0011691.jpg

Foto 2 Descripción original en latín de los Nódulos de Heberden ( Wikimedia ) 

Disponible en : https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/89/De_nodis_digitorum._Wellcome_L0000084.jpg/1024px-De_nodis_digitorum._Wellcome_L0000084.jpg

Foto 3 

Figura 3 Nodulos  Heberden 

Tomado de Reumati.co   American College of Rheumatology ACR https://sites.google.com/reumati.co/reumatologia/osteoartritis

 

enviar Envía un artículo