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Covid-19, una pandemia acompañada de infodemia

Por : Estefanía Fajardo
Periodista científica de Global Rheumatology by PANLAR.



12 Junio, 2020

https://doi.org/10.46856/grp.26.e029

"Las noticias falsas suelen apelar a supuestas noticias llamativas, impactantes o alarmantes, por lo cual esto favorece que se propaguen un 10% más que las noticias auténticas, y que lo hagan con gran virulencia y rapidez. Identificar las noticias falsas y saber contrarrestarlas con análisis y datos basados en la evidencia es el reto por estos días en que el mundo se actualiza a través de Internet y que, en algunos casos, puede verse saturada de información y desinformación. "

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Las noticias falsas o “fake news“ están alcanzando una creciente notoriedad, convirtiéndose en un verdadero problema de salud pública. La desinformación, mala información o información inadecuada en conjunto con un exceso de datos, noticias, y demás, crea un escenario que debe ser conocido por los profesionales de la salud para poderlos combatir adecuadamente con datos confiables y verificables. 

Revisando PubMed pudimos encontrar 256 publicaciones bajo la búsqueda de “Fake News”, uno de ellos, un metanálisis, encontró 57 artículos para análisis de texto completo. Hay tópicos que parecen estar más frecuentemente afectados por noticias falsas como son la vacunación y en especial las enfermedades infecciosas como en las anteriores epidemias de ébola y zika pero también temas como el de cáncer y  tabaquismo entre otros (1) . La actual pandemia del covid-19 parece estar llevando las noticias falsas a un nuevo nivel. 

Es necesario cultivar en la formación profesional materias como pensamiento crítico y mejorar las capacidades de lectura y conocimiento del lenguaje de los nuevos medios y plataformas para que nuestros estudiantes aprendan a analizar la información científica y pseudocientífica que pueden estar recibiendo y a las que están sometidos nuestros pacientes. Las noticias falsas deberían ser un tópico del mayor interés de estudio y conocimiento básico de parte de los profesionales de la salud. 

Por eso es necesario conocer apropiadamente el contexto en que se desarrollan las noticias falsas, cuáles son las motivaciones que hay detrás de las mismas , el contexto psicológico y social en que se desarrollan, y por supuesto cómo reconocerlas para así poderlas neutralizar. 

En este artículo queremos revisar los aspectos más relevantes de este fenómeno social que, si bien ha existido siempre de muchas formas, con el uso generalizado y global de las redes sociales se ha acentuado en el siglo XXI. ¿Que qué son las noticias falsas?¿Cómo se pueden reconocer apropiadamente?¿Qué acciones globales se están haciendo para poderlas combatir adecuadamente?son algunos de los temas que  revisaremos. 

FAKE NEWS O NOTICIAS FALSAS

Vosoughi y cols. (1) establecen que estos contenidos tienen varios elementos en común: intención perniciosa, habitualmente de raíz política o económica; la temática es transversal (están documentadas fake news en el terreno de la política, la medicina, la economía, la historia...); suelen apelar a supuestas noticias llamativas, impactantes o  alarmantes, por lo cual esto favorece que se propaguen un 10% más que las noticias auténticas, y que lo hagan con gran virulencia y rapidez. 

El mismo estudio estima que las noticias falsas analizadas eran más novedosas que las verdaderas, lo que sugiere que las personas tenían más probabilidades de compartir información nueva. “Mientras que las historias falsas inspiraron miedo, disgusto y sorpresa en las respuestas, las historias verdaderas inspiraron anticipación, tristeza, alegría y confianza”

La investigación determinó que la falsedad se difundió significativamente más lejos, más rápido, más profundo y más ampliamente que la verdad en todas las categorías de información, “y los efectos fueron más pronunciados para las noticias políticas falsas que para las noticias falsas sobre terrorismo, desastres naturales, ciencia, leyendas urbanas o información financiera”.

El International Center for Journalists publicó un documento llamado Una breve guía de la historia de las noticias falsas y la desinformación. “La desinformación y propaganda han sido características de la comunicación humana desde al menos los tiempos romanos, cuando Marco Antonio conoció a Cleopatra. Octavio lanzó una campaña de propaganda en contra de Marco Antonio con el fin de arruinar su reputación. Dicha campaña fue compuesta de frases cortas que se grababan en monedas, casi como un antiguo tuit”, se lee en la introducción.

La Red de Periodismo Ético (EJN) presenta como definición de la información falsa o trucada: “Toda aquella información fabricada y publicada deliberadamente para engañar e inducir a terceros a creer falsedades o poner en duda hechos verificables” (2). 

Por su parte, la Federación Internacional de Periodistas asegura que las redes sociales permiten que los usuarios sean productores y consumidores de contenidos a la vez, “y han facilitado la difusión de contenido engañoso, falso o fabricado. Así se genera un circuito vicioso, y una noticia falsa se replica miles de veces en cuestión de segundos” (3). 

La organización, la cual representa a 600.000 comunicadores y comunicadoras en todo el mundo, explica que la difusión rápida de estas noticias falsa se da en principio porque al pasar a una forma de comunicación networking, a diferencia del broadcasting, el intercambio de mensajes en red, permite que los usuarios sean además de consumidores, también productores de discursos que circulan y que muchas veces son falsos. “Y en segundo lugar, estas plataformas utilizan un algoritmo que distribuye el contenido más relevante para cada usuario, logrando que la información que se le muestra a cada uno esté condicionada y filtrada”.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la OMS, y Alex Ng, vicepresidente de Tencent Healthcare, y miembro del grupo consultivo técnico sobre salud digital de la OMS, publicaron un documento sobre la infodemia en relación a la pandemia por covid-19 que se vive en el mundo (4). Esta infodemia, aseguran, está obstaculizando las medidas de contención del brote, “propagando pánico y confusión de forma innecesaria y generando división en un momento en el que necesitamos ser solidarios y colaborar para salvar vidas y para poner fin a esta crisis sanitaria”. “La desinformación por Internet afecta a muchos ámbitos, desde la política hasta el cuidado de los hijos, y supone uno de los mayores problemas de nuestro tiempo. En relación con la actual emergencia de salud pública, la desinformación puede obstaculizar la lucha contra la enfermedad y su contención, con consecuencias que pondrán en peligro la vida humana”, destacan los dos expertos. 

LA POSVERDAD  

Siguiendo en esta  línea, el término posverdad fue designado por el diccionario de Oxford como la palabra del año en 2016. Hace referencia aquellas “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

Un estudio desarrollado por la compañía global de ciberseguridad Kaspersky (5), en conjunto con la consultora de estudios de mercado CORPA determinó que en promedio, el 70% de los latinoamericanos no sabe detectar o no está seguro de reconocer en Internet una noticia falsa de una verdadera. En este se analiza también que quienes menos logran identificar una fake news son los peruanos, con 79%, seguidos por colombianos (73%) y chilenos (70%). Más atrás se encuentran argentinos y mexicanos, con 66%, y finalmente brasileños, con 62%. La investigación mostró también que el 16% de los consultados desconoce por completo el concepto de fake news.  El 47% de los peruanos dice no saber a qué se refiere mientras que únicamente el 2% de los brasileños ignora el término.

“Hay mucha más información errónea de la que estamos acostumbrados. Todo eso resta valor a nuestra capacidad de encontrar soluciones constructivas ”, dice Amesh Adalja, MD, investigador principal del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud  (6-8).Este investigador asegura que, puntualmente en el caso del SARS-CoV-2 dedica muchas horas para convencer a las personas de que el virus no se originó en un laboratorio o que apuntar un secador de pelo por la nariz no los salvará del nuevo coronavirus. “Toda la pandemia ha sido contaminada con información errónea”, dice en un texto publicado en Hopkins Bloomberg Public Health Magazine (8).

En este mismo artículo Tara Kirk Sell (9), también investigadora principal de este centro, divide la información errónea en diferentes categorías:

  • Curas falsas: Las personas influyentes en las redes sociales han estado promoviendo un "suplemento mineral milagroso" para curar el coronavirus que, en realidad, contiene cloro diluido, una toxina conocida.
  • Conspiraciones: Las acusaciones de que el virus puede haberse originado en un laboratorio de armas biológicas de varios países han surgido en Twitter, a pesar de la evidencia concluyente de los científicos de que el SARS-CoV-2 tiene un origen natural.
  • Chivo expiatorio: Algunos medios de comunicación y políticos continúan refiriéndose al SARS-CoV-2 como el "virus chino" o la "enfermedad china".
  • Desinformación sobre la enfermedad: En los primeros días de la pandemia, algunos políticos y funcionarios de inteligencia desestimaron COVID-19 como "solo la gripe", a pesar de los datos de Wuhan, China, que muestran lo contrario. 

 

ACCIONES GLOBALES DURANTE LA PANDEMIA 

Así como hay una primera línea para enfrentar el covid-19 en el ambiente clínico, también existe una primera línea en el ambiente virtual: las redes sociales. Son estas las que sirven de puente para que una noticia falsa de difunda, incluso con mayor velocidad que la transmisión del virus. 

Google, Facebook, Instagram y la popular entre los jóvenes actualmente, Tik tok, hacen de la web un caldo de cultivo para informaciones falsas, propagadores de mensajes cargados de emoticones, mayúsculas, negritas y un sinnúmero de recursos para que sean convincentes y logren permear en la sociedad. Sin embargo, y siendo conscientes de lo que representan en tiempos de una pandemia y conectividad, decidieron tomar acciones cada una de estas plataformas. Google, por ejemplo, lanzó Alerta SOS con la OMS para que la información del coronavirus en su motor de búsqueda sean de la Organización en primera instancia, todo con actualización en tiempo real y seguimiento de la pandemia (10). YouTube (11), que es propiedad de Google,  activó un banner en cada video que reproduzcan sus usuarios con el objetivo de encontrar información oficial de la OMS. Además, la función de búsqueda en Facebook (12), muestra como primer resultado la OMS y el sitio de la autoridad sanitaria de su país para consultar información del avance del virus. 

COMBATIENDO LA INFODEMIA 

Un tercio de los latinoamericanos utiliza únicamente las redes sociales para informarse a diario y solo el 17% lo hace a través de páginas webs de medios de comunicación tradicionales. 

La buena noticia en medio de las falsas noticias, dice Susan Krenn (13), directora ejecutiva del Centro de Programas de Comunicación Johns Hopkins (14), es que existen soluciones potenciales para la infodemia. Hacer populares las imágenes de "aplanamiento de la curva" funcionó en el sentido que generan recordación y, además, son fáciles de compartir. “Combinar la verdad con un atractivo emocional también puede ayudar a las personas a cambiar de opinión más fácilmente -dice Krenn.- La clave es hacerlo personal para que las personas puedan conectarse con el mensaje”, afirma. 

Subestimar la capacidad de estas informaciones falsas es un tema también importante. Solamente el 2% de los latinoamericanos cree que las fake news son solo un juego y no perjudican a nadie, mientras la gran mayoría piensa lo contrario y asegura que las noticias falsas son nocivas o, eventualmente, podrían llegar a serlo. Cerca del 72%, destaca el estudio de la firma de seguridad, “afirma incluso que se viralizan porque alguien busca dañar o conseguir algo a cambio”. 

“No obstante, solo el 46% de los encuestados cuestiona de vez en cuando o simplemente no cuestiona lo que lee en la web, siendo nuevamente los ciudadanos peruanos quienes destacan en este aspecto, con 58%. Le siguen colombianos, con 47%, y chilenos, argentinos, mexicanos y brasileños, con 42%”, afirman los analistas.

Dentro de las anotaciones de Vosoughi (1) se encuentra que las noticias falsas se extienden más que la verdad porque los humanos, no los robots, tienen más probabilidades de difundirlas. Por lo anterior se hace importante conocer la estructura de estas noticias falsas para poder combatirlas desde el conocimiento científico.

FACT CHECKING 

El ‘fact-checking’, dice la Unesco en un informe para periodistas sobre noticias falsas, no es ciencia espacial. Es un análisis escrupuloso impulsado por una pregunta básica: "¿Cómo sabemos eso?" Al mismo tiempo, este chequeo no significa corrección ortográfica (15). En términos generales, el ‘fact-checking’ se compone de tres fases, según la información recopilada por la Unesco (16):

1. Encontrar reclamos verificables por hechos revisando los registros legislativos, medios de comunicación y redes sociales. Este proceso incluye determinar qué reclamos públicos importantes (a) pueden verificarse y (b) deberían ser comprobados.

2. Encontrar los hechos buscando la mejor evidencia disponible sobre el reclamo a la mano.

3. Corregir el registro evaluando el reclamo a la luz de la evidencia, generalmente en una escala de veracidad.

No es simplemente en virtud de su "falsedad" que algo se convierte en noticia falsa, “sino también a través del carácter de su circulación, incluida la velocidad, la escala y la naturaleza de compartir. En particular, las preocupaciones recientes sobre noticias falsas están directamente relacionadas con la amenaza de su circulación acelerada en la web y las plataformas en línea. Por lo tanto, muchos intentos de luchar contra las noticias falsas se centran en el material que está en tendencia o está ganando una gran tracción o compromiso en línea”, dice un análisis desarrollado por Nieman Journalism Lab (17).  Por su parte Gordon y cols. (18), de la Universidad de Yale, publicaron un análisis en el que aseguran que el alcance y el impacto de la repetición en las creencias de estas noticias falsas es mayor de lo que se suponía anteriormente. “Estas observaciones indican que, aunque la inverosimilitud extrema es una condición límite del efecto de verdad ilusorio, sólo un pequeño grado de plausibilidad potencial es suficiente para que la repetición aumente la precisión percibida. Como consecuencia, el alcance y el impacto de la repetición en las creencias es mayor de lo que se suponía anteriormente”, dicen.

Imke Henkel, de la Universidad de Lincoln, sugiere que no es suficiente responder con verificación de hechos. “Necesitamos analizar las herramientas de narración (...) La falsedad en los informes de noticias no se limita a la representación falsa de hechos. La distorsión de las noticias se vuelve relevante a través de su impacto, que a su vez depende de cómo se cuenta la historia”, esto tras un análisis de “Euromitos”, historias falsas de la Unión Europea analizadas por este investigador. Sugiere unos simples hechos para verificar: 

  • Verifique la fuente
  • Revise la fecha
  • Consulte expertos o bibliografía
  • Analice autor y portal de publicación
  • No caiga en discusiones con trolls
  • No use calificativos para demeritar a otros
  • El discurso debe ser sustentado con referencias
  • Evitar, en lo posible, el uso de tecnicismos 

 

CONCLUSIONES 

En la era de la post verdad parece que estaríamos aprendiendo a convivir con las noticias falsas de la misma forma que aprendemos a convivir con el virus. Es necesario tomar acciones decididas en contra de estas noticias, la más importante educarnos y educar a  la  la gente para reconocerlas. La Red Internacional de Verificación de Datos es una unidad del Instituto Poynter dedicada a reunir a verificadores de datos en todo el mundo. En temas de coronavirus han realizado más de 5 mil verificaciones (19).

Es muy diciente que la columna del Dr Forero en esta revista  (20) sobre este tema donde hace notar que el área de la Reumatología es frecuente recipiente de noticias falsas sin que haya podido encontrar una referencia académica de la especialidad al respecto. Una razón de peso para escribir este artículo y una motivación para invitarlos a ponerle más atención, enseñar y estimular “prescripción” durante la consulta de fuentes confiables, verificables y apropiadas de información para no dejar a nuestros pacientes a la deriva en un mar de posibles , “interesantes” y màs que dañinas noticias falsas. 

 

REFERENCIAS

  1. Vosoughi, Soroush & Roy, Deb & Aral, Sinan. (2018). The spread of true and false news online. Science. 359. 1146-1151. 10.1126/science.aap9559.  
  2. Gran angular Información falsa: La opinión de los periodistas. Unesco 2017. Disponible en: https://es.unesco.org/courier/july-september-2017/informacion-falsa-opinion-periodistas
  3. ¿Qué son las Fakes news? Guía para combatir la desinformación en la era de Posverdad https://www.ifj.org/fileadmin/user_upload/Fake_News_-_FIP_AmLat.pdf
  4. Ghebreyesus T, Ng A. La desinformación frente a la medicina: hagamos frente a la "infodemia". El País 2020. Disponible en: https://elpais.com/sociedad/2020/02/18/actualidad/1582053544_191857.html
  5. Diazgranados H. 70% de los latinoamericanos desconoce cómo detectar una fake news. Kasperky 2020. Disponible en: https://latam.kaspersky.com/blog/70-de-los-latinoamericanos-desconoce-como-detectar-una-fake-news/17015
  6. Adalja A. Perfil. Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. 2020. Disponible en: https://www.jhsph.edu/faculty/directory/profile/3528/amesh-adalja
  7. Arnold C. Countering the Infodemic. JHUSPH. 2020. Disponible en: https://magazine.jhsph.edu/2020/countering-infodemic
  8. Center of Health Security. JHUSPH. 2020. Disponible en: https://www.centerforhealthsecurity.org/
  9. Sell TK. Professional Profile.JHUSPH. 2020. Disponible en: https://www.centerforhealthsecurity.org/our-people/sell/
  10. Coronavirus. Google Search. 2020. Disponible en: https://www.google.com/search?sxsrf=ACYBGNRxxQd4SYfzlsqbokajbRhXH_A3tA:1581284991061&ei=f35AXs6zA_vWmwWpnqOIDA&q=coronavirus&oq=coron&gs_l=psy-ab.1.2.35i39l3j0i131j0l6.1898.2464..4536...0.4..0.127.475.4j1......0....1..gws-wiz.......0i71j0i3.jBqZZKshi3o
  11. Maternson C. Coronavirus Now a Pandemic, Yet Mainstream Press Criminally Silent. Disponible en: https://www.peakprosperity.com/coronavirus/ https://www.youtube.com/watch?v=pTWZPGzvJIo&fbclid=IwAR2mdqeuqx0kelAaMbnqqcsVL8GOJbDqOTxgVIxEwWWpuTB95AF3DaSLpZU
  12. Centro de información COVID-19. Facebook. 2020: Disponible:  https://www.facebook.com/search/top/?q=coronavirus%20update&epa=SERP_TAB
  13. Susan Krenn. Profile. JHU. 2020. Disponible en: https://ccp.jhu.edu/employee/susan-krenn-2/
  14. Center For Communication Programs. JHU. 2020. Disponible en: https://ccp.jhu.edu/
  15. Journalism, Fake News & Disinformation. UNESCO. 2018. Disponible en: https://en.unesco.org/sites/default/files/journalism_fake_news_disinformation_print_friendly_0.pdf
  16. Gray J, Bounegru L, Venturini T. What does fake news tell us about life in the digital age? Not what you might expect.NL2017. Disponible en: https://www.niemanlab.org/2017/04/what-does-fake-news-tell-us-about-life-in-the-digital-age-not-what-you-might-expect/
  17. Pennycook G, Cannon TD, Rand DG. Prior exposure increases perceived accuracy of fake news. Journal of Experimental Psychology: General 2018; 147(12):1865-80. Disponible en: DOI: 10.1037/xge0000465
  18. The International Fact-Checking Network. Poynter. 2020. Disponible en: https://www.poynter.org/ifcn/
  19. Mantas H. We’ve published more than 5,000 fact-checks about the coronavirus. Here are the 5 most popular. Poynter. 2020. Disponible en:
    https://www.poynter.org/fact-checking/2020/783880/
  20. Forero Elias. En Tiempos de Crisis. Global Rheum
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