Columna
Escuchar
Pause
Play
Stop

Pseudo-covid

Por : Elias Forero Illera
Internista reumatólogo 



14 Abril, 2021

https://doi.org/10.46856/grp.22.e078

"Estamos ante un enemigo difícil de enfrentar. Por eso, mientras llegan las vacunas y también después de ellas, el llamado es a conservar la calma y a no olvidar las medidas de autocuidado."

Lecturas 723Lecturas

Licencia

Este es un artículo de acceso abierto, distribuido bajo los términos de Creative Commons Attribution (CC .BY. NC-4). Esta permitido copiar y redistribuir el material en cualquier medio o formato. Remezclar, transformar y construir a partir del material . Usted debe dar crédito de manera adecuada, brindar un enlace a la licencia, e indicar si se han realizado cambios. Puede hacerlo en cualquier forma razonable, pero no de forma tal que sugiera que usted o su uso tienen el apoyo de la licenciante. Usted no puede hacer uso del material con propósitos comerciales.

En contra de nuestros deseos y a pesar del esfuerzo científico la pandemia no se detiene. El SARS-CoV-2 y sus variantes producen un pico más de contagios, de fallecidos, de miedo, el marcador es contundente: el virus 3, la humanidad 0.

El impacto no solo lo observamos en las ya conocidas manifestaciones pulmonares, articulares, renales, cerebrovasculares, cutáneas y de otros órganos. Ahora, como consecuencia de la ansiedad producida por el temor al contagio se comienza a describir otra enfermedad, no tan mortífera como el covid-19 pero casi tan nociva, es el pseudo-covid.

Esta nueva manifestación se presenta cuando las personas se enteran del contagio de algún conocido, con quien de pronto se tuvo contacto reciente. También ocurre cuando los medios de comunicación alertan sobre el aumento en los contagios y el número de fallecidos. 

Una vez enterado de la mala noticia, el afectado comienza a percibir los síntomas que se atribuyen al contagio con el maldito virus. Sensación de fiebre y de disnea, dolor de garganta, dolor en el cuerpo, dolor de cabeza, hasta el apetito se pierde. Todas las manifestaciones anteriores son percibidas con tal verosimilitud que las personas se sienten realmente enfermas.

Se dispara entonces una cascada de situaciones inverosímiles, la angustia se apodera del afectado, se reprocha la falta de cuidado y el no acatar con rigor las medidas de prevención. En lugar de consultar al médico, se abordan los amigos que ya han padecido la enfermedad o a google o a todo aquel que se atreva a recomendar cualquier cosa. Sin pensarlo mucho compran en la farmacia todo lo recomendado por unos y otros, corticoides, antibióticos, ivermectina, aspirina, anticoagulantes, colchicina. Hacen toda la automedicación que en otra ocasión el paciente jamás se tomaría. Se toman pruebas de hisopado, se hacen radiografías, exámenes de unos y de otros, mejor dicho el caos total.

Los  médicos no somos ajenos a esta situación. Debido a nuestra natural exposición a la patología, es muy frecuente pensar que estamos contagiados y como cualquier ser humano normal, caemos en la misma angustia sufrida por nuestros pacientes. Con la misma ansiedad esperamos los resultados de los laboratorios, que cuando salen negativos, nos tranquilizan, pero al mismo tiempo nos preguntamos: ¿será que soy un falso negativo? ¿será que estoy en el periodo de ventana?

También ocurre que confundimos otras afecciones virales con el covid-19. Para no ir muy lejos, este año de pandemia he tenido dos episodios virales que he confundido con una infección por SARS-CoV-2, hasta enoxaparina me apliqué. Por supuesto, también compramos toda clase de medicamentos, desde la ya olvidada hidroxicloroquina hasta los muy vendidos Redoxón (Vitamina C) y vitamina D, que ya escasean en las farmacias por culpa del virus y ahora por el pseudo-COVID. Ni hablar del dinero gastado en pulsoxímetros, termómetros infrarrojos y cualquier otra cosa que creamos puede servir.

En el último número de la revista de la facultad de medicina de la Universidad Nacional el Dr. Franklin Escobar y su grupo traen un interesante editorial que alerta sobre esta manifestación mental de la pandemia por SARS-COV-2 (1). Se describen algunas manifestaciones, personalidades proclives y proponen algunos lineamientos para su tratamiento. Finalmente, recuerdan los autores, cuando la epidemia de SIDA también se observaron estas complicaciones mentales asociadas a la ansiedad producida por el embate de la infección por VIH.  

Todos estos hechos son comprensibles, estamos ante un enemigo difícil de enfrentar. Por eso, mientras van llegando más vacunas y también después de ellas, el llamado es a conservar la calma y a no olvidar que lo más seguro es cumplir con todo el rigor los mandamientos anti-covid:

  • Usarás el tapabocas en todo momento
  • Lavarás tus manos cada 2 horas
  • Mantendrás el distanciamiento social por sobre todas las cosas.
  • No te reuniras con muchas personas  
  • Acatarás las cuarentenas cuando sean ordenadas.

 

 

1. Escobar-Córdoba F, de Borba Telles LE, Hernández-Yasno M. Pseudo-COVID-19 ¿hacia un nuevo trastorno mental?. Rev. Fac. Med. [Internet]. 2020Nov.17 [cited 2021Apr.12];69(1). Available from: https://revistas.unal.edu.co/index.php/revfacmed/article/view/91032

 

enviar Envía un artículo